Consejos útiles

CONCEPTOS ÚTILES PARA LOS MISIONEROS TOMADOS DEL PAPA JUAN PABLO II (de la Encíclica "LA MISIÓN DEL REDENTOR")


 

  • ¡La fe se fortalece dándola!
  • ¿Para qué misionar? Para anunciar a los hombres la salvación integral traída por Jesucristo. El hombre será plenamente libre si se abre al amor de Dios.
  • ¿Por qué misionar? Porque no podemos guardarnos lo que Dios nos concedió sin mérito nuestro. Además del mandato formal del Señor ("Id y anunciar..."), tenemos el deber-derecho de hacerlo en unión con la Iglesia.
  • La misión de la Iglesia, igual que la de Jesús, es obra de Dios .
  • La misión atañe a todos los cristianos, a todas las diócesis y parroquias, instituciones y asociaciones eclesiales. El impulso misionero pertenece a la naturaleza íntima de la vida cristiana.
  • La misión debe mover a la conversión y a recibir o revivir la gracia del Bautismo.
  • Hay que proponer con firmeza el mensaje de Cristo. Este anuncio no quita la libertad pues siempre se hace con el debido respeto a las conciencias.
  • El mensaje de Cristo saca al hombre de la dimensión horizontal a la que lo reduce el mundo moderno. Y esto no frena el desarrollo económico y técnico, sino que le da alma.


 

Distintas formas de misionar:

  • La vida misma del misionero, la de la familia cristiana y la de comunidad eclesial. La atención a las personas, la caridad con los pobres, los pequeños, los que sufren.
  • Educar las conciencias haciendo madurar la mentalidad y las costumbres: enseñar como importante el "ser más" y no el "tener más"; mostrar el Dios que buscan; la grandeza del hombre creado a imagen de Dios y amado por El; la igualdad de todos los hombres como hijos de Dios; el dominio de la naturaleza creada y puesta al servicio del hombre; el deber de trabajar para el desarrollo del hombre entero y de todos los hombres...
  • Caridad que es la fuerza de la misión y el único criterio según el cual debe hacerse o no hacerse, cambiarse y no cambiarse.
  • Despertar entre los cristianos (a nivel familiar u otros ámbitos) la necesidad de crear centros de formación
    cristiana y de irradiación misionera, reuniéndose para estudiar, rezar, compartir problemas (a nivel familiar u otros ámbitos, en comunión con la Iglesia y el Magisterio).


 

Espíritu que anima al misionero:

  • Plena docilidad
    al Espíritu Santo, aceptando los dones de fortaleza y discernimiento.
  • Unión íntima con Cristo.
  • Celo por las almas: el misionero es el hombre de la caridad concreta.
  • Amor a la Iglesia: sostiene el celo y es el punto de referencia para el misionero. "La fidelidad a Cristo no puede separarse de la fidelidad a la Iglesia".
  • La vocación universal a la santidad está estrechamente unida a la vocación universal a la misión: el verdadero misionero es el Santo.

Esto exige renovarse constantemente actualizando la formación doctrinal y pastoral. Ser "contemplativos en acción".


 

"A LA MEDIACIÓN DE MARÍA, ORIENTADA PLENAMENTE HACIA CRISTO Y ENCAMINADA A LA REVELACION DE SU PODER SALVIFICO, CONFÍO
LA IGLESIA, Y EN PARTICULAR AQUELLOS QUE SE DEDICAN A CUMPLIR EL MANDATO
MISIONERO

EN EL MUNDO DE HOY.

COMO CRISTO ENVIÓ A SUS APOSTOLES EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO, ASí MIENTRAS RENUEVO EL MISMO MANDATO, IMPARTO A TODOS VOSOTROS LA BENDICIÓN APOSTOLICA, EN EL NOMBRE DE LA SANTISIMA TRINIDAD. AMEN" (Juan Pablo II).


 


 

SANTA MISIÓN CATÓLICA

ORACIÓN DE LOS MISIONEROS

Señor y Dios nuestro, te damos gracias porque nos llamas otra vez para distribuir tus dones entre nosotros en esta Misión para afianzar la Nueva Evangelización.

Padre Nuestro, que un día enviaste a tu Hijo Jesucristo, para que hecho hombre, hiciera a los hombres hijos tuyos, capaces de llamarte Padre, envía hoy el Espíritu de Amor que procede de Ti y de tu Hijo para que en esta misión crezcamos en la vida nueva de la gracia y en el ejercicio de todas las virtudes, en especial de la justicia, de la fe, la esperanza y la caridad.

Que en la Iglesia Santa de Dios seamos evangelizados para poder evangelizar a nuestro mundo y a nuestro tiempo, a quienes debemos el servicio fraterno de anunciar el Evangelio que nos congregue alrededor de su Verdad y del misterio de la Eucaristía.

Con la fuerza del testimonio y cantando la alabanza de la gloria del amor divino, hagamos del Tercer Milenio una historia de la victoria de Dios y del hombre, historia de libertad, de gozo y de concordia.

Danos Señor el don del perdón de nuestros pecados, de la comunión de los hombres como hermanos, danos el trabajo, la paz del hogar.

Que en lugar de la mentira proclamemos la Verdad; en los campos de la muerte, de las guerras, los abortos y de las manipulaciones silenciosas, sembremos la vida y en los corazones que odian plantemos el amor, la esperanza, la alegría y la paz.

Que la Inmaculada Madre de Luján, Reina de la Misión, nos enseñe a caminar por las huellas de su Hijo, Jesucristo nuestro Señor. AMEN


 

Juana Koslay 2008

tomado de un trabajo del Pbro. Federico Kunz


 


 


 


 


 


 

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